¿Dientes o astillas?

Controlo mis pasos y observo un espacio ruinoso. Un espacio tranquilo, donde al parecer no pasa nada, donde la noción de tiempo es lenta y moldeada por los ritmos de la naturaleza. Un espacio muy quieto, pero extremadamente tensionado, donde ir a buscar la tranquilidad no sería posible. ¿Porque un descampado ruinoso transmite tensión? ando sigilosamente intentando no hacer mucho ruido. Me recorre un escalofrío, me giro, no hay nadie. En ese escalofrío que me eriza la piel está la incertidumbre de saber que si yo estoy ahí también podría haber alguien más. Nada bueno puede haber un descampado, porque nada bueno hay en un lugar roto, deshecho y muerto.


Controlo mis pasos y observó cada hierro que hay en el camino, el mismo que un día pudo estar oculto en el esqueleto de un edificio ahora está desnudo y abrazado por oxígeno y humedad y agua y un posible pie pisando su parte más dentada, rasgando la suela del zapato y penetrando sus zonas oxidadas en mi dermis. Podría haber sufrido calambres, o fiebre, espasmos o asfixia. El tétanos podría haber entrado en mi cuerpo, ¿habrà caducado la vacuna que me pusieron de pequeño? de la misma manera que aquel hierro un día fue motivo de que un edificio se sostuviera, ahora era una posible amenaza para quien osara rozarlo. Romper la armonía entre la cooperación entre el humano y el material, lleva al material a vivir su forma más pura y salvaje.


Controlo mis pasos y me pongo los guantes. Suelo llevar guantes cuando voy a buscar algo con lo que crear. He buscado y sigo buscando muchos materiales en estos lugares muertos. Siempre con guantes. ¿Llevo guantes por miedo? me pregunte un dia en el interior de una fábrica abandonada. Seguramente los llevó por el respeto que me dan los materiales que encuentro. No me da respeto un tablón de madera acabado de comprar, porque ese tablón no es salvaje, ha sido adiestrado y criado para ser dócil. Creerme que he tratado con tablones de madera salvajes. Tablones que un día estuvieron en armonía con los humanos, pero que ahora los encontraba en un estado rebelde y gamberro, tirados en un suelo gris. Por eso llevo guantes, porque esos materiales pueden morder.


¿Y si me quito los guantes? Hay veces que aun llevándolos mis manos se dañan. “Siempre llevas las manos sucias y cortadas”, me dicen mientras paso mi mano por sus materiales lisos y artificiales, sin poder evitar rallarlos o mancharlos de polvo y gotas de sangre. Si me quito los guantes mis manos estarán más dañadas, pero si están más dañadas significa que he estado más en contacto con el material. Y que pasada el día que metí mi mano en un tanque de agua putrefacta, en la que flotaban líquidos iridiscentes y en su fondo podía palpar un extraño poso viscoso entorpecido por trozos duros de lo que podrían ser hierros. ¿Y si un hierro me hubiera cortado la mano ahí dentro? ¿Y si no era agua y era ácido? no lo sé, pero aquel día sentí que era estar en contacto directo con la materia salvaje.